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La primavera transforma los paisajes de la Cerdanya en una explosión de colores, aromas y vida. Entre todas las actividades que ofrece la comarca, la ascensión al Puigmal se convierte en una experiencia imprescindible para los amantes de la montaña. Esta emblemática cumbre, la cuarta elevación más alta de la Cerdanya (2.911 m), es una ruta que puede realizarse durante todo el año—con raquetas o esquís en invierno, y a pie en primavera y verano—, adaptándose a cada estación.
En primavera, con el deshielo abriendo paso a praderas verdes y cielos despejados, la subida al Puigmal revela su faceta más amable. La ascensión comienza en el último aparcamiento habilitado de la estación de esquí del Puigmal. Desde ahí, un recorrido de aproximadamente 2 horas de subida (y 1.30h de bajada), permite descubrir paisajes alpinos, tramos de sendero señalizados con marcas amarillas, y vistas espectaculares desde la cresta. El itinerario pasa por zonas como el Clot de la Pastera, antiguas cabañas en ruinas y tramos de pedregal donde la nieve aún puede resistir entrada la primavera.
Se trata de una excursión ideal para quienes buscan vivir la montaña sin la exigencia técnica del invierno, disfrutando del entorno natural en todo su esplendor, afirma Edu Vidal, gerente del Grupo Esquirol. Aunque el itinerario es de dificultad media, es importante ir bien equipados y consultar la meteorología antes de emprender la ruta.